lunes, 11 de abril de 2016

Sobre el origen espiritual de la violencia religiosa desde una perspectiva chamánica

El martes 19 de abril, a las 19h, el antropólogo Santiago López-Pavillard presenta un avance del trabajo que expondrá en el próximo Congreso de la SECR. Tendrá lugar en el Seminario del Departamento de Antropología Social de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología (Campus de Somosaguas).

Resumen de la ponencia:
 

¿Existe una relación entre religión y violencia? De haberla, ¿en qué se puede fundamentar dicha relación? Esta ponencia trata de abordar estas cuestiones desde la perspectiva de las prácticas espirituales, y a partir de datos obtenidos en un trabajo de campo antropológico tanto en España como en Perú, en donde se estudian prácticas chamánicas de tipo altoamazónico.

Las prácticas chamánicas se dan en un contexto ontológico desasosegante: en el de una realidad en la que existe el Bien y el Mal. Desde este punto de vista el ser humano está habitado por espíritus o energías tanto de polaridad ética positiva como negativa, entidades que también son descritas en términos de luz/oscuridad, y de salud/enfermedad.

Considerando la espiritualidad como el conjunto de prácticas, como las chamánicas, que buscan experimentar directamente estas fuerzas, la religión sería una intelectualización del mundo espiritual caracterizada por constituirse como un conjunto de creencias orientadas a la salvación en el más allá, frente a un conocimiento animista orientado a gestionar la sanación en el aquí y ahora.

El fundamento de la relación entre violencia y religión se encontraría en el hecho de que la religión se constituye como un tipo de práctica simbólica cuyo referente (lo espiritual) tiene un carácter ontológico. Un posible camino para analizar el problema del vínculo entre violencia y religión podría darse desde el debate naturaleza/cultura, de tal modo que una mejor comprensión de la gestión cultural (las religiones) de realidades metafísicas (el mundo espiritual de naturaleza ambivalente) podría contribuir a buscar esa paz, que al igual que la violencia, también es intrínseca a las religiones.

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